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Spain: ¿Virus en consolas?

Han surgido noticias acerca de códigos maliciosos que afectan a numerosos dispositivos, más allá del concepto que se tiene del típico “virus para ordenador”. Podemos pasar revista a estas amenazas y encontraríamos los primeros en teléfonos móviles, a los que siguieron enseguida los coches con bluetooth. A continuación, apareció un virus para la consola de videojuegos Sony PSP, y a semana siguiente, para la Nintendo DS.

No creo que haya nada de extraño en esta proliferación de códigos, era lógico que tarde o temprano aparecieran. Como norma básica en el mundo de la seguridad, allá donde haya un sistema programable, pueden crearse códigos maliciosos. Y mucho más en un sistema tan complejo como una consola de videojuegos, en el que no solamente hay un sistema operativo completo, sino documentación para desarrolladores.

Esta situación no debe sorprender a nadie. Sí, era previsible, y no cabe la más mínima duda de que en poco tiempo surjan más códigos de este tipo. Pero siempre queda la tranquilidad de que es muy poco probable que puedan propagarse.

En principio, las consolas de videojuegos no son sistemas abiertos en los que cualquiera pueda introducir nuevo software tal y como se puede hacer en un ordenador personal. Los PC están pensados para adaptar su funcionamiento a las necesidades del usuario mediante la instalación de programas con diferentes fines, son lo que se llama sistemas de propósito general. Así, el mismo hardware que se utiliza para escribir una carta puede utilizarse para la catalogación de especies botánicas o para la contabilidad empresarial, mientras que una consola de videojuegos se ha diseñado desde el origen para una única función: jugar.

Además, en un sistema personal existen numerosos dispositivos a través de los cuales introducir información, que no son tan accesibles en una consola de videojuegos. Cierto es que las consolas de última generación utilizan dispositivos de comunicación muy comunes, como es el memory stick o las conexiones USB, IrDA y WiFi, pero no es tan sencillo como puede parece a primera vista poder llegar a “hurgar” en ellos tal y como se hace en un PC.

El software desarrollado para las consolas (los juegos) lo está de manera que cause la menor cantidad posible de problemas. En ningún caso van a intentar explotar una vulnerabilidad, intentar escribir en zonas no permitidas, y ni mucho menos están pensados para multiplicarse como haría un código malicioso.

Para que un usuario resultara infectado, debe se víctima de algún engaño, es decir, que le hagan instalar un software de manera malintencionada y sin decirle qué es lo que va a hacer ese software. Y aunque eso pueda hacerse fácilmente (¿Quién se negaría a introducir un cartucho o un memory stick que un amigo le deja para probar una demo o un juego nuevo?), lo único que serviría es para perder definitivamente a ese amigo.

Podemos, si acaso, pensar en una posibilidad más teórica: la descarga de un software a través del vínculo inalámbrico que ofrecen las nuevas consolas. Una descarga involuntaria de software a través de esa conexión puede suponer una infección. Pero, en este caso, nos encontramos con la misma situación de seguridad que en un ordenador normal, en el que descargar de software puede hacer que el equipo sufra las consecuencias de programas malintencionados o de errores inesperados.

Afortunadamente, la solución es muy sencilla: no fiarnos. Todo el software que incorporemos a nuestra consola debe ser siempre original, y certificado por el desarrollador. Tanto Activision, como Game Freak, Blade Interactive o SOE, de entre los muchísimos desarrolladores de juegos, tienen un especialísimo cuidado en que su software sea el mejor entre todos, el más rápido, el más espectacular y por supuesto, el que menos problemas cree a sus usuarios.

En definitiva, que nuestra consola, en el fondo, no es un juguete. Ni por precio ni por capacidad debemos olvidarnos de que es un ordenador y que hay que tener cuidado con el software que instalamos. Si lo hacemos así, podremos seguir disfrutando de ella y nos durará mucho tiempo, casi tanto como me ha durado a mí la Atari.